Tanto “datos” como “periodismo” son términos problemáticos. Algunos creen que “datos” es cualquier colección de cifras, por lo general reunidas en una hoja de cálculo. Hace 20 años, esos eran prácticamente los únicos datos que manejaban los periodistas. Pero ahora vivimos en un mundo digital, un mundo en el que casi cualquier hecho puede ser (y casi todo es) descripto con números.
¿Qué es lo que hace que el periodismo de datos sea diferente del resto del periodismo? Quizás sean las nuevas posibilidades que aparecen, cuando se combina el tradicional “olfato para las noticias” y la capacidad de narrar una historia convincente, con la escala y alcance de la información digital disponible en la actualidad.
El periodismo de datos puede ayudar a un periodista a contar una historia convincente por medio de infografías atractivas. Por ejemplo, las conversaciones espectaculares de Hans Roslign sobre la visualización de la pobreza mundial con Gapminder (que se puede traducir como Recuerda brecha, n. del t.) han atraído millones de visitas en todo el mundo. Y la obra popular de David McCandless al destilar grandes cifras –tales como poner en contexto el gasto público, o la polución generada por el volcán islandés- muestra la importancia de un diseño claro en Information is Beautiful.

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